Hay de todo: quienes sienten ansiedad por no tener nada que hacer (y no tener hobbies con los que llenar el tiempo) y quienes experimentan ansiedad por estar haciendo demasiado: home office, más los chicos, más las tareas de la casa. La primera noticia es que todas las emociones displacenteras son inevitables. “Es normal sentir frustración, irritabilidad y enojo. Hay que aceptar esas emociones y también encontrar formas de disminuir estos sentimientos negativos”, explica a Infobae Teresa Torralva, doctora en neurociencias y presidenta de la Fundación Ineco.
También hay quienes están experimentando síntomas clásicos de las crisis de ansiedad: palpitaciones, sensación de ahogo, opresión en el pecho, sudoración, mareos, y otros más psicológicos, como pensamientos catastróficos (“esto va terminar mal”) o preocupación excesiva. No sólo para ayudar al manejo de la ansiedad sino para explicar cómo se puede generar bienestar en el aislamiento, la Fundación INECO -en conjunto con Fundación Favaloro y otras instituciones- elaboraron una guía de recomendaciones.
“La idea es ofrecer una suerte de caja de herramientas, para que usen algunas y descarten otras. De ninguna manera pretende generar más estrés al no poder cumplirlas. Si le decimos a la persona que mire el jardín y no tiene ni balcón, que medite cuando sus hijos demandan más que nunca, o que mire una película cuando se le corta Internet, no sirve. Por eso, el fin de esta guía es que tomen lo que pueda servirles para poder reconocer las emociones negativas y tener herramientas para manejarlas pero también para empezar a construir bienestar, que no viene de forma automática”, sigue Torralva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario